Nueva Orleans:
cuna de lo fantástico

by Mercedes Fisteus




American Horror Story Coven

Si hemos hablado de brujería, de simbología, de historia negra y en definitiva, de lo oscuro, tenemos que hablar también de Nueva Orleans. Una ciudad que recibe los sobrenombres de Ciudad del Cuarto Creciente, Ciudad del Pecado o El Puerto más encantado de América del Norte, título que por actualidad parece haberle robado a la antigua Salem.

Estamos ante una urbe donde han proliferado todo tipo de historias macabras y criaturas de la noche. Si nos remontamos al inicio de sus leyendas, vemos que esta Witch Town es el producto de una serie de malas fortunas: como si fuera el ojo del huracán, ha atraído desde sus comienzos toda clase de extraños asesinatos, dando lugar a los fantasmas y a las múltiples formas de protección que sus ciudadanos adoptaron. Pero calma: ya veréis como no todo es tan tétrico.

Esta ciudad tiene todo lo que la vieja escuela adora: fantasía, libertinaje, historias con morbo, paseos a orillas del Mississippi, música Jazz en directo, carnavales de los de verdad (el conocido Mardi Gras con bailes de máscaras incluidos) y cómo no, su eterna elegancia europea-colonial. Eso sí, con su toque inevitablemente americano. ¿Lo malo? Los huracanes y la mala suerte que te puede atrapar si te atreves a pisarla.

Nueva Orleans es el sitio donde vagan las almas perdidas y también aquellas que quieren perderse. Ya lo decía Bukowski: “New Orleans was a place to hide”.

Este sitio es el producto de una apropiación multicultural, en la cual el pueblo negro ha terminado por conquistar sus calles. Los esclavos que los colonizadores, tanto españoles como franceses, trajeron de África inundaron esta tierra con sus ideas de brujería, creencias que aún hoy sobreviven con fuerza en sitios como El Congo (si alguna vez vas allí, no salgas nunca borracha y en paños menores por la noche, te confundirán con una bruja y te dispararán). Por otra parte, los esclavos caribeños llevaron el Vudú, una de las grandes señas de la localidad. ¿Verdad que recordáis a Marie Laveau, de la temporada Coven de AHS? O quizá a Madame LaLaurie, la torturadora de esclavos. Y es que este sitio ha dado para mucho, mucho material cinematográfico, televisivo y literario.


Quizá una de las grandes abanderadas de Nueva Orleans como cuna de vampiros y brujas sea la escritora Anne Rice, que utilizó este escenario tanto en su Entrevista con el Vampiro como en su saga Las Brujas de Mayfair (recomendadísima). Para ella, los vampiros llegaron escondidos en los barcos europeos. En cuanto a la televisión y el cine, encontramos esta ubicación en muchas series: desde True Blood hasta un NCIS. Así mismo, allí se rodaron películas como 12 años de esclavitud o El curioso caso de Benjamin Button, y es protagonista de otras obras escritas como La Conjura de los Necios, que retrata la Nueva Orleans de los años 60 con un toque irónico y crítico; o algunas de las obras de Truman Capote, que nació allí.

Sobre los asesinatos, ¿qué decir? Es lógico que crean en vampiros: 9 cuerpos sin sangre y con el cuello destrozado en 1984, amén de otros fatales ataques en años anteriores, o la triste desaparición de la angelical Ylenia Carrisi en 1994, que supuestamente se suicidó arrojándose al río tras pronunciar sus últimas palabras: “pertenezco al agua”.

Pero como adelantaba, no todo es tan tétrico. En Nueva Orleans se adoptó el Jazz y nació el Rhythm and Blues como forma de ahuyentar a los malos espíritus y después, como forma de vida. Si no, que se lo digan a Louis Armstrong. Los funerales son una verdadera fiesta y los enterramientos no son tales, pues re-utilizan sarcófagos encima de la tierra. Por añadidura, ofrece un abanico de tiendas muy interesantes (hay muchas de antigüedades) y se come estupendamente. 

Sin duda, Nueva Orleáns es todo un espectáculo de esos que nos gustan a nosotras.


Mercedes Fisteus


Created by Morgana Sanderson