Notre Dame de París
by @unrenglontorcido




Notre Dame, París


Todos lo sabemos, el día 15 de abril de 2019 Notre Dame ardió en llamas. Ahora sólo queda asumir que este incendio, forma también parte de su historia. No obstante, ¿conocemos su historia?

En 1163 se dispuso la primera piedra de la fábrica gótica, que supondría los cimientos de la que conocemos. Sin embargo, ésta no se empezó a construir ex novo. Los celtas ya edificaron hacía miles de años en ese enclave un primitivo templo para celebrar sus ceremonias y rituales. A su vez los romanos levantaron años más tarde un templo pagano dedicado a Júpiter. Con la caída del imperio romano, el cristianismo se propagó por lo que serán los futuros reinos feudales de la Edad Media, y el templo pagano se amplía para construir, a mediados del S.VI., la primera basílica cristiana de París, la Basílica carolingia de San Esteban. Sobre ella, se edificó una iglesia románica, que permanecerá hasta 1163, cuando comenzó la construcción de la catedral gótica.

La construcción de 1163 contó con el impulso del Obispo Maurice de Sully, quien dispuso de manera simbólica la primera piedra, y al que sucedió en su afán de reforma el obispo Odón. La nobleza se implicó también en su financiación, lo que posibilitó que no se interrumpiese de manera muy prolongada el proyecto por escasez de recursos. En 1250, el edificio se terminó según lo previsto; pero entonces se iniciaron una serie de reformas, que podemos fechar entre 1250 y 1267, que afectarán, principalmente, a las portadas o entradas del transepto y al sistema de iluminación de la nave central.

Durante la Revolución Francesa, la gran dama de París sufrió muchos desperfectos, por lo que en la restauración del S.XIX se sometió a remodelaciones importantes. Casi toda la fachada está repuesta, si bien la famosa galería de los reyes se llevó a cabo inspirándose en las figuras y restos que llegaron fragmentados, de los 28 reyes de Judea e Israel del Antiguo Testamento; ya que Maximilien Robespierre ordenó decapitar las esculturas durante su dictadura del terror, hacia 1793. Las cabezas de 21 de estas estatuas pudieron ser rescatadas por un parisino, que las enterró debajo de su casa. También durante la revolución se destruyeron la mayoría de los rosetones cuya pérdida llorábamos ayer. Sólo tres del centenar de vidrieras del siglo XIII se conservaron, mientras que las demás se reconstruyeron en el S.XIX, en el famoso proyecto encabezado por el arquitecto Eugène Violet-le-Duc.

Testigo de la coronación de Napoleón, la beatificación de Juana de arco, decapitaciones, bodas, bautismos; se convirtió en el gran emblema de los franceses. La película del jorobado de Notre Dame es uno de los grandes clásicos de Disney inspirado en la obra de Victor Hugo “Notre Dame de Paris”, a quien la catedral le fascinó con su embrujo y decidió inmortalizarla en su obra... "Y la catedral no era sólo su compañía, era toda su naturaleza. No soñaba con otros setos que los vitrales siempre en flor; con otras umbrías que las de los follajes de piedra que se abrían, llenos de pájaros, en la enramada de los capitales sajones; otras montañas que las colosales torres de la iglesia; otro océano que París rumoreando a sus pies..."



Sin embargo, son pocos los que conocen los rumores que vinculan a la catedral con el mismísimo diablo. Según dicen, las puertas de Santa Ana fueron creadas con ayuda del arcángel caído. Nos remontamos hacia 1345. Biscornet era un joven herrero al que se encargó el proyecto que, debido a su envergadura, comenzó a absorber todo su tiempo y energías. Biscornet dedicaba día y noche a las puertas, dejando de lado todo lo demás, y aun así era el más rezagado entre sus compañeros. La leyenda cuenta que el herrero acabó haciendo un pacto con Lucifer para poder finalizar la obra a tiempo, a cambio de su alma.

Una mañana, Biscornet fue hallado inconsciente al lado de las puertas terminadas y unos pocos días más tarde falleció. Nadie dio mayor trascendencia al evento y las puertas fueron instaladas. Sin embargo, a pocas horas de la inauguración nadie sabía cómo abrirlas. Hasta que los clérigos arrojaron agua bendita y, de repente, las cerraduras cedieron, abriéndose así, las puertas de la magnífica Notre Dame.

Otros relatos afirman que era Biscornet el mismísimo demonio que, receloso, quería tal morada para él. Si bien se desconoce si ese era su verdadero nombre, lo cierto es que es algo sospechoso; "Bis" significa dos y "Cornet" deriva de cuernos. Es decir, Biscornet sería el hombre de dos cuernos.

Tal vez, el lunes 15 de marzo de 2019, Biscornet regresó a Notre Dame. Puede que para recuperar algo que nunca fue suyo, o a vengarse por no haber podido lograr su cometido siglos atrás, reduciéndola a cenizas. Fuere cual fuese su cometido, fracasó. Notre Dame, como un ave fénix, resurgirá de sus cenizas .   


@unrenglontorcido


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