Maya Deren, la magia
del cine como ritual

by Virginia M. Ramos



Maya Deren

La magia y el cine o la magia del cine como ritual. Si ha habido alguna artista firme defensora de la trascendencia y el valor del séptimo arte, su nombre ha sido el de Eleanora Derenkowsky, también conocida como Maya Deren (1917 – 1961). Maya Deren, precursora en el campo del cine experimental, dedicó toda su vida a defender este tipo de arte, como  ella argumentaba “total”, asentado sobre una base de creación poética. Aproximarse a descubrir el lenguaje cinematográfico de sus cortos es adentrarse en su universo. Con una firme apuesta por la cámara y el montaje, construye sus cortos con una marcada apariencia onírica cargada de símbolos y del mismo modo, repletos de referencias estéticas visuales. En 1947, su corto más famoso Meshes of the Afternoon fue elegido como mejor película experimental en Cannes.

“No soy avara. No busco poseer la parte más importante de tus días. Me contento con que, en esas raras ocasiones en que la verdad sólo puede manifestarse mediante la poesía, recuerdes quizá una imagen o, simplemente, el aura de mis películas. Y qué más podría pedir, como artista, que tus visiones más valiosas, aunque extrañas, tomen a veces la forma de mis imágenes”.

En un ambiente claramente influido y dominado por el hombre, Maya Deren rompió esquemas y se apoyó en el medio cinematográfico como camino de exploración para expresar sus ideas y dar forma a sus visiones. Este camino no siempre fue entendido ni aceptado por muchos, que a menudo le ponían trabas para filmar sus obras. En este sentido, también se le confiere el estatus de mujer cineasta feminista, al trasladar con libertad y sin censuras su obra, además de ser autora de sus propias teorías cinematográficas.

La representación de sus visiones son metáforas que bajo la forma de personajes, objetos y lugares, dan vida a un nuevo sueño, en el que ella es protagonista y experimenta su realidad imaginaria. El alma que cobran los objetos, la capacidad de transportarse a otros lugares en el mismo espacio – tiempo, su doppelgänger, son elementos característicos y prueban del matiz auténtico y el aura con el que quería impresionar sus imágenes. Uno de los cineastas actuales más influidos por la cineasta es David Lynch, quien ha mostrado los mismos intereses y motivos visuales que Maya Deren.


“Mis películas pueden llegar a ser llamadas poéticas, coreográficas, experimentales. No me estoy dirigiendo a ningún grupo en particular, sino a un área especial y a una facultad determinada existentes en cualquier ser humano: a la parte de él que crea mitos, inventa divinidades y medita, sin un propósito práctico, sobre la naturaleza de las cosas. La verdad importante es la poética”.

E. Ann Klapan, investigadora y teórica feminista, en su obra Mujeres y el cine: a ambos lados de la cámara escribe sobre Deren y su influencia:

Defensora como Dulac, del cine artístico y “puro”, luchó para ser aceptada junto con sus obras en una época en la que había escaso interés por el cine independiente y de vanguardia, y aún menos por el trabajo hecho por mujeres. Sus conocimientos técnicos, muy precisos y detallados, son impresionantes: en ocasiones recuerda a Eisenstein por sus intensas preocupaciones teóricos y formalistas. Sus películas, muy surrealistas, se centran en las mujeres y exploran la desintegración, la alienación, los celos y las pesadillas femeninas.

Maya Deren siguió el camino de la representación de su universo dotado de una energía creativa y mágica, siempre trascendente de la pantalla. Su extensa y profunda investigación antropológica, conjugada con su pasión por la literatura y la danza, hacen de ella una artista integral, que en clave femenina aplicó todas estas artes al cine. Del mismo modo, también hay que tener en cuenta su gran rechazo hacia la industria de Hollywood, de la cual declaraba que coartaba la libertad creativa de muchos de los cineastas y los dejaba marginados a espaldas del medio cinematográfico. Asimismo, declaraba: “hago mis películas con lo que Hollywood gasta en pintalabios”.  Al final de su vida, la cineasta, movida por su interés por la religión, magia y espiritualidad, dedicó su tiempo y esfuerzo a profundizar en el estudio de la cultura de Haití y el vudú. 


Virginia M. Ramos


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