El feminismo primitivo
de la tribu guerrera de
las amazonas

by Andrea D. Morales




Artemisa diosa de la caza

Ahora que la nueva oleada feminista está en su apogeo y que el término «sororidad» ya lo hemos implementado en nuestra rutina diaria, no puedo evitar pensar en las amazonas. Sí, en las míticas guerreras griegas. Esas que, según la tradición, se cortaban el pecho derecho para poder hacer uso del arco con mayor facilidad y acierto. Desde luego, esta tribu de mujeres nos llevaba años de ventaja en cuanto a mentalidad, y como siempre dicen que no hay que olvidar nuestro pasado para hacer frente al presente, vamos a echar un ligero vistazo.

Quienes dicen que las mujeres somos el sexo débil es que no nos conocen, y por supuesto, no han oído nada sobre esta historia. (Si a alguien le da un poco de alergia los libros siempre puede ver Wonder Woman). Mujeres con músculos de acero, cinceladas en mármol, hijas de Ares, seguidoras de Artemisa, curtidas en el fragor de la batalla, endurecidas por el sacrificio y la sangre derramada. Expertas en la doma de caballos y en el manejo de armas, especialmente el arco. ¿A ver qué señor iba a ser el valiente de decirle a una de ellas que la zona del gimnasio de peso es exclusivamente masculina? ¡Já!

Además de esto, que me parece un gran avance teniendo en cuenta que hoy hay muchas mujeres con miedo a coger demasiado músculo porque se ve “poco femenino”, las amazonas se habían montado un buen entramado a la hora de vivir, algo que me parece increíble al tratarse del mundo clásico. Este grupo de mujeres había creado un espacio no mixto, su poblado, Temiscira, se basaba en un sistema matriarcal en el que el gobierno era ejercido por una reina, aunque no sabemos cómo se llegaba al poder si por herencia o por dotes. Un territorio completamente femenino, en mayúsculas, sin pitos ni flautas (nunca mejor dicho). Solo se reunían con los hombres una vez al año por asuntos reproductivos; las niñas nacidas de esos encuentros serían nuevas amazonas, y los niños se entregarían a sus padres.

Debían vivir muy felices y seguras, sin temer a la oscuridad, al acoso y a las posibles violaciones de una manada. ¿Alguna se imagina siendo así de libre?




Cabe destacar que menudas disputas se marcaron estas mujeres con los grandes héroes de la época, aunque he de decir que siempre salieron perdiendo, eso es lo que pasa cuando la historia la escriben los hombres… Es más, en las vasijas y vasos cerámicos griegos y romanos se utilizaba frecuentemente la amazonomaquia como tema iconográfico, que no eran más que escenas en las que las amazonas eran derrotadas por los héroes griegos.

Como buenas hijas del dios de la guerra, las amazonas lucharon en numerosos conflictos en los que se vieron involucradas, la mayoría de las veces por razones ajenas a ellas. Homero las menciona en la Ilíada, Pentesilea, una de las reinas de la tribu, se presenta en la famosa guerra de Troya acompañada por solo doce amazonas. Ella sola hizo frente a Aquiles, a quien se le comparaba en destreza, quien acabó con ella y luego se enamoró de su hermoso cadáver. (Que conste que yo esto último no lo comparto porque voto por la relación Patroclo y Aquiles, y porque enamorarte de un muerto es muy creepy).

A Hipólita le pasa algo parecido, solo que peor, porque se vio inmersa en un berenjenal que ni le iba ni le venía. Uno de los doce trabajos de Heracles -Hércules- consistía en conseguir el cinturón de la reina amazona, y obviamente ella defendió su posesión. A Heracles le había acompañado Teseo y aquí hay dos versiones: Hipólita es asesinada en la refriega por Heracles (pretends to be shocked) y Teseo se casa con Hipólita (no way). Mujeres, tenemos que decidir si queremos  a la heroína femenina muerta o siendo esposa, vaya plan, eh…

Las amazonas eran hermanas, se protegían entre ellas y luchaban juntas. Aunque aún no podríamos hablar de feminismo ya que este no se reconoce hasta la primera oleada de finales del s. XIX-principios del XX; sí que podemos decir que la sororidad ya estaba implícita en el comportamiento de estas mujeres. Este primitivo hermanamiento que ahora hemos recuperado nos permite recordar y aprender de estas guerreras mitológicas. Como dice Diana de Themyscira "Hermana en la batalla, soy para ti escudo y espada. Mientras respire, tus enemigos no conocerán ningún santuario. Mientras viva, tu causa es la mía."

Andrea D. Morales


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