La leyenda de las Selkies:
Recuperando la piel robada

by África Arboleya



Estatua de una silkie en la Isla Mikladalur


Desde pequeña he sentido fascinación por todo tipo de historias, no sólo por la narración sino por los sentimientos y emociones que despiertan, y la gran diversidad de reacciones que provocan dependiendo de las vivencias de cada persona.

Las leyendas, mitos y cuentos alcanzan partes recónditas de nuestra mente. Despiertan viejos conocimientos largamente olvidados, saberes compartidos entre generaciones y culturas.

A lo largo de mi vida he ido descubriendo y relacionándome con diferentes historias. Cada una trayendo sabiduría y lecciones esenciales para incorporar en momentos claves, son un reflejo de mi realidad y mi evolución. La historia que se encuentra más presente actualmente en mi vida es la leyenda de las selkies.

La leyenda de las selkies procede de países nórdicos, escandinavos, finlandeses… Son grandes focas que poseen la capacidad de cambiar de forma, desprendiéndose de su piel en tierra pasando a ser hermosas y cautivadoras mujeres. La mayoría de las leyendas hablan de mujeres aunque varias versiones incluyen hombres entre estas criaturas. En las noches de luna llena salían del océano dejando sus pieles por la playa para celebrar y bailar bajo la luna. Las pieles de las selkies son únicas, solo poseen una única piel, si la pierden no pueden regresar al mar. Quien posee la piel de una selkie la ata completamente, esclavizándola y sometiéndola a su voluntad. Los marineros y pescadores esperaban a que las selkies salieran del agua dejando descuidadas sus pieles para robarlas y poder poseer alguna de estas hermosas criaturas. Son pocas las que conseguían recuperar la piel robada porque muchos la destruían o la escondían impidiendo su libertad. La mayoría de las mujeres permanecían atrapadas hasta que morían enfermas por haber permanecido alejadas tanto tiempo de su auténtico hogar, el mar. En algunas ocasiones eran las hijas e hijos los que rescatan las pieles de sus madres para que pudieran regresar al océano.

Es una leyenda de gran fuerza y simbolismo, especialmente en la sociedad en la que vivimos donde los sujetos son condicionados, sometidos y borrados de forma sistemática si se salen de los parámetros establecidos. Desde el nacimiento se van imponiendo una serie de roles y expectativas, se elimina y castiga cualquier desviación de la norma. Poco a poco se ven robando pequeños fragmentos de nuestra piel hasta que olvidamos complemente quiénes somos y empezamos a actuar negándonos a nosotras mismas. No sólo es la sociedad sino la reproducción de estas mismas dinámicas de represión, restricción y condicionamiento en la familia, amistades, parejas… todas son estructuras que van socavando la individualidad. Desgraciadamente son pocas las personas que han tenido la suerte de rodearse de ambientes compresivos que apoyen su desarrollo personal de forma incondicionada. Creo que resuena especialmente bien con las personas que han tenido que sufrir relaciones abusivas y tóxicas ya sean románticas, familiares o de amistad. Relaciones que se hayan basado en la posesión y el abuso de poder, en crear ataduras que limitan a la persona únicamente a la relación.

El proceso de recuperar la piel robada es un proceso doloroso que requiere una gran fuerza y valor. Recuperar la piel implica un redescubrimiento individual y personal eliminando lo socialmente impuesto para poder recuperar la auténtica esencia que había sido robada, eliminada y reprimida. La vuelta al hogar no es otro viaje que la vuelta al auténtico ser, a la pureza incondicionada de la persona. Es el acto de eliminar las cadenas que te someten a mantener una dolorosa fachada y abrazar la verdad y libertad personal; es el acto de recuperarnos y recordarnos.

El mito de las selkiesme parece especialmente importante para todas las personas que han sido oprimidas, violentadas y sometidas a la destrucción de su identidad, ya sea por los sistemas y estructuras de la sociedad actual o por relaciones concretas. Pienso en las mujeres víctimas de violencia de género que han tenido que luchar para liberarse y recuperarse a sí mismas, en las que siguen luchando, y en las muchas que ya no están. Pienso en las personas que han sufrido malos tratos por parte de familiares, amistades, conocidos e incluso desconocidos. Pienso en las personas racializadas y la terrible historia de opresión y violencia, y como sigue presente. Pienso en las personas con identidades de género y sexualidades no normativas que han sufrido y sufren un borrado sistemático de su persona, existencia y experiencia.

La lucha es por recuperar la piel pero también es una batalla constante por protegerla y mantenerla a salvo evitando que nadie pueda robarla de nuevo. Por supuesto, es un viaje individual pero la vuelta al hogar y al ser implica la vuelta a una comunidad. Las selkies viven juntas en grades comunidades y la recuperación de la piel permitía su vuelta al hogar y a la comunidad. Recuperarse a una misma permite empezar a crear una comunidad que te apoye y defienda, que nutra y favorezca el retorno a una misma. Cortar las viejas ataduras y empezar a crear nuevos lazos basados en el cariño, cuidado, libertad y respeto.

La leyenda de las selkiesme recuerda que no deje nunca de luchar por volver a mi auténtico ser, me enseña a pelear por defender la piel que tanto me costó recuperar. Me anima a cortar las ataduras que me oprimen y encadenan y crear nuevas comunidades y familias. Me recuerda que nunca deje que me alejen de nuevo de mi verdadero hogar, el que se encuentra dentro de mí porque sé que mi hogar soy yo y las personas que me quieren libre, feliz y auténtica.

Las selkies son una enseñanza en fuerza, valor, autenticidad y libertad.


África Arboleya


Created by Morgana Sanderson