Freyja, el tesoro de Asgard
by Andrea D. Morales




Freyja diosa nórdica

Cuando hablamos de dioses nórdicos todo el mundo piensa en Odín, dios de dioses, un señor anciano y tuerto con un fetiche extraño por el conocimiento y la sabiduría. Y por supuesto en Thor -más concretamente en Chris Hemsworth-, como dios del trueno y el rayo, sosteniendo su martillo. Pocos se paran a pensar en la maravillosa Freyja, así que en este post vamos a profundizar en su figura como diosa.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que en la mitología nórdica el mundo de los dioses queda dividido en dos categorías: ases y vanes, lo cual es bastante parecido a la división de los griegos y romanos en dioses mayores y menores. Podemos definir a los ases como elementos puramente espirituales, haciendo referencia a lo racional y lo mágico. Mientras que los vanes, que serían considerados como dioses inferiores, son dadores de salud, juventud, fecundidad y felicidad; es decir, la interpretación natural de impulsos físicos -deseos-.

Dentro de este segundo grupo es donde se halla Freyja. Físicamente podría parecerse a la Venus de Botticelli, de gran belleza y cabellos largos y rubios; sus lágrimas son de un rojo oro, y es representada en un carro tirado por dos gatos enormes -animal al que se le asocia-. Diosa del amor, la sensualidad, la fertilidad y el sexo. Freyja no duda en utilizar y explotar sus atributos femeninos y su poder para conseguir todo lo que desea, como el collar brisingamen -algo que veremos más adelante-, además ella misma elige a los hombres con los que tener ayuntamiento carnal, negándose a aceptar a cualquiera.

Vive en el palacio Folkvang, una bella granja rodeada de prados, donde van las mujeres sacrificadas y los guerreros muertos en combate que eligen a la diosa, más concretamente los campesinos que morían en la lucha como buenos soldados, -mientras que las valkirias llevan a los muertos en batalla al Valhalla con Odín-.

Los dioses, por supuesto, formaban familias y como en cualquier mitología se recurría a la endogamia. Freyja es hija de Njörd, dios de la riqueza, las tierras fértiles, las empresas mercantiles y las pesquerías o el mar; y hermana y amante de Frey, dios del tiempo favorable, de las cosechas, la paz y la prosperidad matrimonial. A pesar de este affaire incestuoso, Freyja está casada con el dios Od, del que nada se sabe debido a que la abandona, provocando una tristeza dorada en ella, que poco tarda en desvanecerse y dar lugar a un sinfín de amantes.

A pesar del fornicio constante Freyja solo posee dos hijas, Hnoss y Gersini, que significa “tesoro”, lo que sería una metáfora de su poder: la diosa de la fertilidad que trae al mundo riqueza. También hay que decir que se baraja la posibilidad de que Freyja realmente solo diera a luz a una, y que esta confusión se deba a una variación del nombre.


Veamos un par de ejemplos de historias sobre Freyja y cómo actúa la diosa de la belleza, aunque cabe destacar que de quienes hay más leyendas son de Odín, Thor y Loki, y así empieza la siguiente:

Debido a un problema generado por la insensatez de Loki y una artimaña de este para solucionarlo -obligado, obviamente-, los dioses recibieron valiosos regalos de cinco enanos, es el caso de la lanza de Odín, o el mjolnir -martillo- de Thor, entre otros. Sin embargo, los dos objetos que posee Freyja no son presentes de este tipo, por un lado tenemos una capa de plumas de águila que le permite volar y viajar por los mundos, aunque siempre que hemos visto un uso de ella se debe a Loki, quien se la pide prestada. No se conoce su origen ni cómo llega a manos de la diosa del amor.

El segundo objeto es el collar de oro, brisingamen, que se encarga de garantizar la renovación anual de la naturaleza al estar ligado a Freyja. En este caso si sabemos cómo la diosa consiguió el colgante. Freyja, conoce la existencia de brisingamen gracias a Loki, y deseosa de tenerlo decide viajar hasta el mundo de los enanos para hablar con sus fabricantes, los hijos de Ivaldi, y comprar el collar. El precio a pagar son cuatro noches de placer, una con cada uno de los enanos que lo habían creado. La historia comenta que no se creía que Freyja pudiera ser tan superficial y llegar tan lejos para conseguir aquella gargantilla, y no obstante llegó hasta el fondo, pero hasta el fondo del fondo según Loki, quien estuvo observando atentamente la escenita. Cuando Odín se enteró de esto maldijo a Freyja: «La runa Fe que llevas es más que el deseo de oro. Voy a darte un nuevo aspecto, Freyja. El deseo funciona en ambos sentidos, como el doble filo de una hoja. Puede significar el amor, pero también es la lujuria que conduce al hombre a su propia muerte, la sed de sangre y de violencia. De ahora en adelante, extenderás ese deseo hasta el último rincón de los Mundos Intermedios; harás que el hombre se enfrente a su semejante, mentirás, usarás tus encantos para engañar, para traicionar, e incluso así te adorarán. Cuando sangren, agonicen, no harán más que quererte aún más, con un deseo que solo la muerte podrá satisfacer por siempre jamás.»

Como no es suficiente en este maravilloso mundo patriarcal condenar la sexualidad de Freyja y maldecirla por usar sus dones para conseguir sus fines, para más inri existen dos momentos fundamentales en que Freyja es usada como una transacción por los dioses de Asgard, quienes no dudan en prescindir de ella, vendiéndola como al ganado.

Ante la necesidad de los dioses de una muralla en torno a Asgard para así protegerse de los gigantes -sus habituales enemigos-, se presenta un hombre dispuesto a construirla. El pacto firmado entre el mortal y los dioses consiste en que este debe terminar la muralla en una estación, sin ninguna ayuda y recurriendo solo a su caballo. A cambio el humano pide como compensación la mano de la diosa Freyja, la luna y el sol. Digamos que fue Loki quien insistió en pactar los términos, y digamos que había gato encerrado porque el constructor no era humano sino que se trataba de un gigante de las rocas, de ahí su velocidad construyendo la muralla. Freyja en un primer momento se negó en rotundo a casarse con un sucio obrero al oír el trato, pero como era casi imposible que el susodicho acabara lo pactado finalmente se vio obligada a aceptar a regañadientes. A medida que la obra fue avanzando los dioses empezaron a ponerse nerviosos, y Freyja condenó a Loki a sufrir el peor de los castigos, la diosa tenía muy claro que si iba al altar lo haría con un collar hecho con los dientes de su verdugo.

La segunda vez en que Freyja debe pasar por esta situación se produce cuando Thor se percata de que alguien le ha robado su martillo, Loki será quien se encargue de averiguar quién se ha atrevido a esto. El ladrón es el rey de los gigantes del hielo, Thrym, quien accede a devolver el martillo a cambio de casarse con Freyja. La diosa del amor y el deseo vuelve a negarse a contraer nupcias. Esta vez consigue que no se deshagan de ella cuando a Loki se le ocurre la idea de que Thor se vista de novia, haciéndose pasar por Freyja, y así recuperar su mjolnir.

Lo cierto es que los dioses nórdicos se puteaban unos a otros un poco, el tema del egoísmo lo llevaban muy al extremo y claro… luego nos encontramos unas historias que dan para escribir un libro entero.

Como hemos podido observar, Freyja se nos presenta con un carácter voluble: es narcisista, irascible, egoísta, decidida y orgullosa. Con estos adjetivos cualquiera podría definirla como femme fatale, Freyja no necesita que nadie solucione sus problemas, ella es autosuficiente, capaz de ingeniárselas para conseguir lo que desea haciendo uso de sus mejores armas de mujer. Se niega a aceptar a cualquier hombre en su lecho y a casarse con quienes los demás dioses dicten según les convenga a estos y a Asgard, defendiendo de esta manera su capacidad de libre elección. A todo esto se suma la poderosa magia que solo ella puede ejercer y que enseñará a Odín, la magia seid, propia de mujeres.


Andrea D. Morales


Created by Morgana Sanderson