El naciemiento 
de Venus 

by Irina Albanell






Probablemente solo con leer "Diosa Venus" ya te ha venido alguna imagen a la cabeza. Nos suele aparecer esa figura delicada emergiendo del agua, la mirada perdida y tapada con pudor. Esa representación de la feminidad que no quiere molestar ni causar problemas. Que no levanta la voz y habla solo cuando le preguntan. 
Una de las versiones de la representación de la mujer desde una perspectiva muy patriarcal. ¿A qué se ha reducido la diosa de todo lo femenino? ¿Qué representaba Venus en los inicios? Echemos un vistazo a esos orígenes. A Venus se le conoce un nacimiento que fue solo la antesala de una existencia memorable (y que ha perdurado con el tiempo):


Según la leyenda, Saturno castró a su padre, Urano. El pene cayó al océano y lo impregnó, Venus fue el fruto de esa gestación tan peculiar. Se casó con Vulcan, dios del fuego y la fragua, con quien se le atribuye un matrimonio infeliz y estéril. Hay escritos con innumerables aventuras amorosas con otros dioses y seres mortales; con sus amantes sí que quedó embarazada. De toda la descendencia que tuvo, los más conocidos son Cupidos (una serie de dioses alados que representan distintos aspectos del amor); Hermes, símbolo de feminidad y androginia; y Aeneas, fundador de la ciudad de Roma. Dejando de lado su prole, Venus representaba muchas cualidades y aspectos del amor, acogidos por distintas culturas a lo largo de los siglos. 


Aquí una pequeña muestra:
  • Venus libertina, la mujer liberada.
  • Venus Felix, diosa de la fortuna.
  • Venus Erycina, patrona de las prostitutas.
  • Venus Victrix, la victoriosa.
  • Venus Genetrix, símbolo de la maternidad y lo doméstico

Cuando se aprende sobre esta diosa, enseguida se hace evidente que Venus ni pide permiso ni pide perdón. Se entrega sin reservas y vive conectada con sus necesidades emocionales, sexuales y sensuales. Su intuición no tiene límites y su potencial tampoco. El motor que la mueve es el amor incondicional, esa energía infinita que conlleva también una gran responsabilidad. Venus no neglige su deber, pero lo hace sin ser apologética, con la cabeza bien alta en todo momento, sin remordimientos.

Bueno, en cualquier caso, esta es la diosa que yo me imagino. A la que invoco cuando me siento perdida y sin voz, la que me llama durante la luna llena, con quien conecto cuando necesito un pequeño achuchón emocional. Ese recordatorio que dice... No estás sola. La hermandad está conectada por una delicada red de comprensión, compasión y fuerza. Eres suficiente y valiosa. No le debes nada a nadie, ni nada te deben a ti. No se puede vivir por y para las expectaciones, sean propias o ajenas. Todo sentimiento es válido. Acudo a ella en celebración, en lágrimas y en sangre. Porque me acoge sin dudar. Estoy totalmente convencida de que representa la parte femenina que todxs llevamos dentro, sea lo que sea lo que signifique para cada persona.

Es precisamente esa multidimensionalidad lo que la hace tan potente, vulnerable, honesta, abierta, fluida, intensa... Tengo adjetivos para días! Venus es esa capa de amor, del tipo y cualidades que sea, que nos invita a observar y entender el mundo de una manera mucho más profunda y conectada.

Irina Albanell

Marker