5 libros para leer este verano
by Morgana



1. “Cómo se hace una chica” Caitlin Moran



Esta novela escrita por la autora de “Cómo ser una mujer”, continúa con su indagación sobre feminidad sin pelos en la lengua y repleta de humor. Ante críticas de otros lectores como “Me partía de risa” o “Chillaba de entusiasmo”, hemos de decir que tiene puntos desternillantes, puede que menos de los que podíamos esperar pero, lo que más nos ha gustado es cómo hace un análisis crudo de una etapa muy importante de nuestra vida, la adolescencia. Ese momento en el que te construyes y te destruyes hasta que sabes, a base de tortas, qué es lo que quieres y lo que no. Una novela que se hace muy amena y de la que me gustaría destacar una frase: “Finge hasta que lo consigas”.  

2. “Las chicas”, Emma Cline



Lo que más nos llamó la atención de esta novela fue que trataba el tema de la matanza perpetrada por Charles Manson y su clan pero desde la perspectiva de aquellas chicas “angelicales” que cometieron el atroz crimen. Realmente se centra en la protagonista, Evie, y trata de poner en perspectiva cómo en la adolescencia nos sentimos perdidos y buscamos pertenecer a algo, sentir que formamos parte, y sin darnos cuenta podemos caer en lugares oscuros, y en situaciones de las que no sabemos cómo salir. Lo que más nos gustó fue que, aunque no hayamos vivido nada parecido, podíamos ver reflejados ciertos sentimientos aunque en un contexto muy distinto.  

3. “Ver a una mujer”, Annemarie Schwarzenbach 




Puede que lo que más nos guste de los libros de Annemarie sea ella misma, su propia historia, sin desmerecer que sus libros son maravillosos. Annemarie (1908-1942), nacida en Zúrich, e hija de una familia de grandes empresarios suizos, fue doctora en historia, arqueóloga y reportera. Emprendió innumerables viajes por Asia, África, Europa y Estados Unidos, la mayoría con amigas fotógrafas o escritoras. Su agitada vida, marcada por la adicción a la morfina, los intentos de suicidio y los consiguientes pasos por centros psiquiátricos, así como la búsqueda desesperada de la libertad acabó a los 34 años tras un accidente en bicicleta. Una de sus mejores amigas, la fotógrafa Marianne Breslauer, escribió tras su muerte: “Pasó su vida aprendiendo cómo se muere.” Una mujer cuya homosexualidad era de dominio público y que fue constantemente criticada por no tematizar lo suficiente la homosexualidad en sus obras o hacerlo de manera velada. Pero, este libro demuestra que con tan solo 21 años ya escribió un texto confesional y para nada velado. “Ver a una mujer: solo por un segundo, solo por el breve lapso de una mirada, para luego volver a perderla, en la oscuridad de un pasillo, tras una puerta que me está vedado abrir...!”. 

4. “Ni de Eva ni de Adán”, Amélie Nothomb



De lectura rápida, perfecto para leer en un fin de semana. Este libro, nos cuenta la historia entre Amélie y Rinri, una relación entre profesora y alumno que acaba convirtiéndose en una divertida historia de amor. La novela se desarrolla en Tokio, ciudad a la que por cierto tenemos muchas ganas de ir, y es capaz de situarnos ante una visión global de la cultura japonesa, pues hay muchos referentes a la comida, sus costumbres, lugares e incluso el ascenso de la protagonista al Monte Fuji, donde es poseída por el espíritu de la montaña.

....¿No consigues salvarte a través de la palabra? Sálvate por las piernas.

La libertad no tiene precio, y aunque el acto de la huida normalmente se asocia a la frivolidad, la cobardía y a un acto poco glorioso, la autora refleja una visión distinta donde el único deshonor es no ser libre. Sin duda, una manera de sumergirnos en la cultura nipona y adquirir una visión distinta del concepto de huida, sobre todo cuando todavía no has encontrado lo que buscabas y necesitas descubrir tu camino.

5. “Una habitación propia”, Virginia Woolf 



Teníamos muchas ganas de leer esta magnífica obra de Virginia Woolf, considerado como uno de los primeros ensayos feministas, basado en una charla que dio sobre la mujer y la novela en octubre de 1928. A través de un narrador ficticio, hace un recorrido y analiza los motivos históricos por los cuales había tan pocas escritoras femeninas en su época. Nos hace reflexionar sobre la realidad de que la mujer ha de quedarse en el hogar, cuidando de los hijos y ocupándose de las tareas domésticas, de la mujer y la pobreza y de como Shakespeare si hubiese nacido mujer, no habría sido el. Para ello, crea un personaje inventado, Judith Shakespeare, la hermana brillante que nunca destacaría porque no tuvo acceso a la misma educación entre otras cosas… “Una chica de mucho talento que tratara de hacer uso de su don para la poesía, habría sido tan contrariada e impedida por otra gente, tan torturada y dividida por sus propios instintos contrapuestos, que con seguridad tuvo que perder la salud y la cordura”.


Morgana Sanderson

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